Buena falta hace ser capaz de reírse en los días que nos corren, y observar a los gatitos es una excelente manera de aprender. En este caso, un grupo de Octubres nos muestran cómo una caja de tissúes puede convertirse en el juguete más divertido del mundo.
Menos mal que existen los gatitos en el mundo porque a veces es realmente muy, muy necesario reír.
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