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viernes, 27 de agosto de 2010

Pateras y narcos

Si en España nos parece una tragedia que de vez en cuando lleguen las pateras a nuestras playas y se nos salen las lágrimas sólo de pensar en lo que estas personas han pasado, a veces para nada, y en lo que deben estar sufriendo en sus países para que prefieran desafiar antes al mar que al hambre, ahora sale a la luz la existencia de un nuevo infierno para los inmigrantes. Y lo peor es que en el artículo que os adjunto se repite varias veces que "esto no es nuevo". Y el mundo, sin saberlo. Tengo que llevarle la contraria al periodista, que abre su reportaje diciendo que "lo peor del horror es cuando se vuelve impredecible"; yo creo que lo peor del horror es cuando se vuelve cotidiano. Pero cada cual que saque sus propias conclusiones; al final siempre va a llegar uno al mismo punto: esto no es justo.

Os pego
los artículos directamente, que no me apetece escribir sobre ello. Por favor, difundid. Gracias.

ELPAÍS.COM Internacional

Viernes, 27/8/2010

Hallados 72 cuerpos de inmigrantes 'sin papeles' en un rancho en México

Un superviviente dice que los narcos los secuestraron cuando se dirigían a EE UU

SALVADOR CAMARENA - México - 26/08/2010

Lo peor del horror es cuando se vuelve impredecible. Cuando, por ejemplo, una narcofosa ya no es una narcofosa. Cuando uno tiene que abrir una nueva categoría ante el hallazgo, en la noche del martes, de 72 cadáveres en Tamaulipas, en el noreste de México. Una nueva categoría porque el hecho no se parece a los siete cuerpos encontrados la semana pasada en una mina en Hidalgo, a una hora de la capital mexicana; o a los 55 encontrados en mayo pasado en la turística Taxco (Guerrero), a menos de 200 kilómetros de la metrópoli. Al fin y al cabo, en México saber que de repente aparecen decenas de muertos ya no es noticia. Pero que sean extranjeros cambia mucho las cosas.

A medianoche del martes (mañana de ayer en España), la Secretaría de Marina dio cuenta de un enfrentamiento ocurrido horas antes con delincuentes en un rancho de San Fernando, en el Estado de Tamaulipas. Después del tiroteo, que se cobró la vida de un marino y tres criminales, los militares hallaron un sembradío de cadáveres: 58 hombres y 14 mujeres, aún sin enterrar. El desencadenante del enfrentamiento había sido, justamente, el testimonio del único sobreviviente de la matanza, que, herido, logró huir y llegar hasta un control militar. Los uniformados se presentaron en el rancho, donde fueron recibidos a balazos por los narcos.

Horas después se supo que el sobreviviente, Luis Freddy Lala Pomadilla, es de origen ecuatoriano. Y que los fallecidos no eran narcos, sino emigrantes sudamericanos y centroamericanos que buscaban llegar a Estados Unidos. El ecuatoriano contó que los delincuentes se identificaron como miembros de la organización criminal de Los Zetas, que trataron de extorsionarlos, y que al negarse fueron acribillados. A él lo dieron por muerto, por lo que pudo huir del rancho donde habían sometido al grupo, que ingresó a México por el sureño Estado de Chiapas.

En realidad, lo que contó el sobreviviente no es nada nuevo. Según la Comisión Nacional de Derechos Humanos, los grupos criminales secuestraron a 9.758 migrantes tan solo de septiembre de 2008 a febrero de 2009. La cifra extraoficial, es decir, incluyendo casos no detectados, podría llegar a 20.000 para el mismo periodo.

"Lo que queda claro es que en México hay una criminalización de los migrantes: son un botín para la delincuencia organizada", explica a EL PAÍS Mario Santiago, director de investigación de Fundación I(de)has. "Todos los días hay secuestros de migrantes que pasan en los trenes que van al norte, se les extorsiona, y a los que no pueden pagar por su liberación se les mata. A las mujeres se les hace trabajar con los secuestradores o se les prostituye. Y la cuota varía, desde 50 pesos [tres euros] hasta miles de pesos, esto último sobre todo cuando tienen familiares en Estados Unidos". Santiago explica que los narcos tienen casas de seguridad en Chiapas, Tabasco, Veracruz y Tamaulipas, donde retienen a los migrantes que secuestran. "Pero lo peor es que no hay persecución ni investigación de muchos de estos casos", dice en entrevista telefónica desde Tapachula, en la frontera con Guatemala.

Aunque el Gobierno del presidente Felipe Calderón pidió esperar al trabajo de los peritos para determinar la identidad de las víctimas, estos sí reconocieron que se podría tratar de ciudadanos de Ecuador, Brasil, El Salvador y Honduras. El portavoz Alejandro Poiré dijo que esta matanza ocurre en el marco del enfrentamiento que en Tamaulipas se da e

ntre el cartel del Golfo y Los Zetas. El funcionario se aventuró a sugerir que algunas organizaciones criminales están enfrentando una situación muy adversa para abastecerse tanto de recursos económicos como de integrantes. "La actuación del Estado los merma" en su capacidad, dijo Poiré. Por ello estarían atacando a los migrantes.


ELPAIS.COMEspaña

Viernes, 27/8/2010, 08:38 h

México se indigna por la matanza del rancho de Tamaulipas

Las ONG mexicanas aseguran que el secuestro y muerte de emigrantes es un problema "sistémico".

- El presidente Calderón expresa en Twitter su indignación y condena

EL PAÍS 26/08/2010

La matanza de Taumalipas, en la que fueron fríamente asesinados 58 hombres y 14 mujeres en un rancho ubicado a las afueras del municipio de San Fernando, ha llevado la indignación a México, un país ya acostumbrado a grandes dosis de violencia. El propio presidente de México, Felipe Calderón, ha expresado su "indignación y condena" por el asesinato masivo de los 72 emigrantes sudamericanos y centroamericanos que fueron acribillados a balazos por miembros de la organización criminal de Los Zetas, que trataron de extorsionarlos.


"Con mis más profundas condolencias, hago mías las expresiones de indignación y condena hechas por el vocero federal (Alejandro Poiré) en el caso Tamaulipas", afirmó Calderón en su cuenta de la red social Twitter. El mandatario se confesó "triste e indignado por la cobardía de los criminales. Hay que combatirlos con todo hasta terminar con esas bandas".

La Embajada brasileña en México ya ha confirmado que hay al menos cuatro de sus nacionales entre los fallecidos, sin embargo las autoridades ecuatorianas han afirmado que no se pronunciarán sobre el asunto hasta que no se disponga de información definitiva. Este superviviente, además, señalaba a la banda de sicarios conocida como 'Los Zetas' como responsable de la matanza.

Por su parte, la sección mexicana de la ONG Amnistía Internacional (AI), sostuvo que la respuesta del Gobierno a este hecho se convertirá en el "emblema" de la capacidad o incapacidad de México para proteger a los extranjeros en su territorio. El presidente ejecutivo de AI México, Alberto Herrera, sostuvo que los inmigrantes en México "enfrentan toda clase de abusos, secuestros, amenazas, violencia sexual y asesinatos. Principalmente cometen estos actos delincuentes, pero en ocasiones hay participación de funcionarios". "Las explicaciones brindadas por el Instituto Nacional de Migración no alcanzan para la realidad escandalosa que se está viviendo en los estados donde cruzan los migrantes", añadió.

Nueve organizaciones de derechos humanos han hecho público un comunicado en el que muestran su indignación por la matanza, que aseguran que "no se trata de un hecho aislado", sino que la práctica del secuestro de emigrantes que buscan la frontera es "sistémico".

sábado, 26 de junio de 2010

Hasta la vista, Alegría




No hace ni diez días que se nos fue Saramago, y hoy se despide otro gran hombre: Jose María Díez-Alegría, teólogo y ex-jesuíta que se consideraba a sí mismo seguidor de Jesús de Nazaret pero no del Vaticano; esto lo dice todo.

Fiel seguidor de la llamada Teología de la Liberación (que podríamos describir a grandes rasgos como "comunismo religioso"), durante los últimos años de la represión franquista y expulsado de la Compañía de Jesús por orden papal tras la publicación de su primera obra, este "Okupa del Universo", como él se definía, se retiró a vivir a una chabola en el Pozo del Tío Raimundo (Vallecas), donde llevó una vida coherente con sus creencias a las órdenes del también célebre Padre Llanos; creencias que han quedado plasmadas en su obra a través de una prosa sencilla y deliciosa, llena de picardía, lucidez y sentido del humor, que convierten su lectura en una experiencia edificante y amena.

Hoy nos ha dejado. Su obra queda detrás de él para dar testimonio de su presencia y seguir extendiendo sus ideas.

A modo de homenaje, el Templo del Silencio comparte con vosotros tres de sus libros más conocidos, a los que se puede acceder de forma gratuita por deseo expreso del propio Alegría: "Yo creo en la Esperanza" (su primera obra, que le costó la expulsión de la Compañía de Jesús), "Teología en Broma y en Serio", y "Rebajas Teológicas de Otoño". Podeis descargarlos pinchando aquí:


Para saber más:

jueves, 15 de abril de 2010

No ha sido en Beijing

Un breve apunte para quienes estáis preocupados por nosotros: el terremoto no ha sido en nuestra zona. Ha sido al oeste, en la provincia de Qinghai, cerca del Tíbet y también de Sichuan, donde tuvo lugar aquel terremoto tremendo de 2008. De manera que nosotros estamos perfectamente y nos hemos enterado de lo ocurrido por las noticias, exactamente igual que vosotros. Así y todo, el hecho de que haya ocurrido en el mismo país donde nos han acogido nos hace sentir más cercano el dolor, por lo que nos parece un buen momento para recordaros que por favor estéis alerta sobre las iniciativas humanitarias que se puedan ir organizando en los próximos días y si es posible toméis parte en alguna de ellas.

Muchas gracias y un abrazo.

AyR

domingo, 11 de enero de 2009

Palestina



¿Qué se puede hacer cuando la víctima de un genocidio se convierte en genocida? ¿Cuando un pueblo entero es exterminado poco a poco a manos de otro que también vivió el sufrimiento de serlo? ¿Cuando las conciencias olvidan, cuando los seres humanos dejan de serlo? ¿Qué se debe pensar? ¿Qué se puede sentir?

Incredulidad.
Rabia.
Decepción.
Desengaño.

Dolor.

Occidente en pleno se unió para apoyar a un pueblo que ahora repite lo que ellos mismos sufrieron mientras todos nos quedamos mirando sin hacer nada. Nuestros políticos, los políticos de todo el mundo, permiten que los civiles sean masacrados en pro de un supuesto derecho territorial extinguido hace milenios. Luego, cuando ya sea tarde y demasiadas vidas (irrecuperables, únicas, sagradas) se hayan perdido, llegará otra vez el proceso de Nuremberg, los testimonios, las imágenes espeluznantes, la vergüenza colectiva, el arrepentimiento global.

Hipócritas.

Hipócritas, hipócritas.

Si el horror del Holocausto sólo sirvió para alimentar el morbo, si todo lo que vino después sólo fue una charada políticamentre correcta, si el recuerdo de lo que pasó mientras nadie hacía nada no nos proporciona el impulso de impedir que se repita, ¿qué sentido tiene la historia? ¿Qué sentido tiene considerarnos hijos de dios, de cualquier dios? ¿A qué nos reduce el hecho de que estemos permitiendo que los gobernantes elegidos por nosotros hagan gala de semejante impasibilidad?

Permanecemos imperturbables, pero todos somos culpables.

Todos somos las víctimas, pero si no nos hacemos oír, todos somos, también, los asesinos.

Basta ya.

Ya basta.

Basta de asesinatos. Basta de exterminio. Fin del genocidio.

Feliz año nuevo. ¿Noche de paz? Tal vez otro día.

sábado, 1 de noviembre de 2008

El mundo está completamente loco

Cuando lees noticias como estas, tienes ganas de vomitar. O de llorar. O de tener el poder de cambiar algo. Y sobre todo te sientes impotente, muy impotente.


FUENTE: El País.

Asha: adolescente, violada y lapidada

La joven acusada de adúltera y ejecutada por islamistas en Somalia tenía 14 años


Ni era una mujer, ni tenía 24 años, ni era una adúltera. Si hay un país en el mundo en el que lo malo se convierte en peor, ése es y desde hace décadas, Somalia. Y la historia de Asha Ibrahim Dhuhulow, la supuesta mujer de 24 años lapidada en público el pasado lunes en la ciudad portuaria de Kismayo, es sólo un reflejo. Porque no era mujer, sino casi niña. Asha no tenía 24, sino 14 años. No había cometido adulterio. Había sido violada por tres hombres del clan más poderoso de la ciudad. Ayudados por el tribunal islámico impuesto por las milicias integristas de Al Shabab, la muerte a pedradas de la menor sirvió para borrar todo rastro del crimen.

Somalia, inmersa en el caos entre un gobierno incapaz, señores de la guerra, islamistas radicales, ejército etíope, piratas, soldados de la fuerza de paz africana, (a sumar Estados Unidos, con esporádicos ataques aéreos), algunos enfrentados, todos armados, acumula víctimas. Asha, una más.

Asha no sólo murió víctima. Nació víctima ya. En el campo de refugiados de Hagardeer, en el sur de Kenia, en 1995, donde su familia tuvo que refugiarse tres años antes, huyendo desde Mogadiscio de los ataques contra su clan, el de los Galgale, una minoría en Somalia. Fue la última en nacer, la decimotercera de seis hermanos y seis hermanas, según explicó Ibrahim Dhuhulow, el padre de la niña, por teléfono.

Con la voz quebrada, Dhuhulow relató que Asha, que acudía a la escuela en el campo de refugiados, padecía epilepsia, por lo que la familia decidió enviarla con su abuela en Mogadiscio, donde podría recibir mejor atención médica. Kismayo estaba en su camino. Pero no contaban con la sempiterna guerra. En agosto, las milicias integristas de Al Shebab se hicieron con el control de la ciudad. Asha, "una niña muy dulce, muy humilde", se quedó atrapada en Kismayo, donde pudo sobrevivir estos dos meses gracias a los conocidos que había hecho en el camino. El dinero para llegar a Mogadiscio se le acababa, según decía a su padre por teléfono. La noche del sábado, tres hombres se le acercaron y la obligaron a acompañarlos a la playa, donde la violaron.

Bajo consejo paterno, ella acudió a los tribunales y denunció a sus violadores, que fueron arrestados. Y aquí se inicia, según declaraciones de Ibrahim Dhuhulow, la serie de desatinos que acabarían con la niña atada y enterrada hasta el cuello, lista para la ejecución.

Una hora antes de que la ejecutaran, Asha logró llamar a su padre. "Me dijo: 'Papá, soy tu hija, me van a matar, por favor, diles que me perdonen'. Le pregunté quién la iba a matar y por qué alguien iba a hacer algo así. Me dijo que el hombre a su lado no le permitía decirme las razones. Le pedí hablar con el hombre. Le pregunté: '¿Quién eres tú?, ¿por qué vas a matar a mi hija?'. Me contestó que no me podía responder a eso, 'pero que sepas que tu hija va a ser lapidada en una hora'. Me desmayé".

De acuerdo con la reconstrucción que el padre y los conocidos de Asha en Kimbayo han podido ir haciendo de los hechos, los familiares de sus agresores la convencieron con buenas palabras para que acudiera al tribunal islámico, retirara su acusación y perdonara a los tres hombres. Le darían dinero y joyas. Ella accedió, pensando que podría llegar a Mogadiscio con el dinero. Mientras, los mismos familiares acusaron a Asha ante el Tribunal Islámico por extorsión. Cuando Asha, en su inocencia, retiró la denuncia, fue arrestada y acusada de adulterio, de mantener relaciones sexuales sin estar casada.

"No le preguntaron nada, no trataron de hablar con ella, ni siquiera la visitó un médico", asegura Hassan Shire Sheik, director del Proyecto de Defensa de los Derechos Humanos en el Este y en el Cuerno de África (EHAHRDP). "Se hacen llamar tribunales pero no tienen ningún conocimiento legal". Shire Sheik confirma las palabras del padre de Asha según las cuales la niña se quedó sin defensa alguna también por el carácter minoritario de su clan, que no posee armas. "Nadie de su clan estaba en la ciudad, nadie armado estaba a su favor". Sheik, impulsor de diversas asociaciones de defensa de los derechos humanos en Somalia -por lo que tuvo que huir de su país y refugiarse en Canadá y Uganda-, se sulfura al hablar del caso: "Ni cuando las Cortes Islámicas se hicieron con el control de Mogadiscio en 2006 vimos ejecuciones así. ¿Dónde está la ley? ¿Quién la defendió? ¿Cómo se mata a una niña de catorce años? Están locos".

Lo mismo debieron de pensar los testigos de la ejecución. Un millar de personas que se acercaron al estadio de fútbol de Kimbayo, a los que se les dijo que se iba a lapidar a una mujer de 34 años, prostituta, bígama, adúltera. Pero pudieron ver y oír a Asha antes de que le cubrieran la cabeza con un capuchón. Asha la niña protestaba su inocencia. Unos cuantos trataron de romper filas y acudir en su ayuda.

Los milicianos integristas abrieron fuego contra la multitud. Mataron a un niño. Otras seis personas resultaron heridas. Por ello, posteriormente, los islamistas se disculparon y aseguraron que buscarían a los responsables de los disparos. No por las piedras, transportadas hasta el estadio en un camión. Nadie más se atrevió a proteger a la pequeña. Cincuenta hombres rodearon a Asha, la cubrieron la cabeza en un capuchón sollozante, e iniciaron el lanzamiento de proyectiles.

Hasta tres veces tuvieron que interrumpir la ejecución para comprobar si la niña todavía vivía. "Mi niña iba a la escuela, mi niña iba a ver a su abuela, no sé qué tipo de ley permite matar a una niña de catorce años", se desespera Ibrahim Dhuhulow, que sabe que algunos testigos dicen que parecía que la niña tenía problemas mentales y le duele pensar que pudo haber tenido un ataque epiléptico sin ser asistida por nadie más que por sus verdugos.

No es el único que se desespera. El responsable de EHAHRDP recuerda que Al Shabab es un grupo calificado de terrorista por el gobierno de los Estados Unidos, con vínculos con Al Qaeda. Al Shabab (La Juventud) fue formado como reacción a la invasión del ejército etíope de Somalia en 2006 para, con el patrocinio de los Estados Unidos, acabar con la Unión de Cortes Islámicas que se habían hecho con el control de buena parte del sur del país y de su capital. El Islam practicado en Somalia ha sido siempre moderado, pero parece que eso se acaba. "Van camino de convertirse en talibanes, estamos asistiendo a una primera fase de la conversión de Al Shabab en talibanes", asegura Shire Sheik, que considera que la ejecución de Asha "es una muestra de lo que nos espera: asesinatos públicos a sangre fría y publicitados por todos los medios para dar ejemplo".

El defensor de los derechos humanos somalí considera que Asha sirvió no sólo para cubrir a los autores de la violación, "sino también para atemorizar a la población, a aquellos clanes que no tienen poder". Para Shire Sheik, "es necesaria una intervención internacional efectiva y poder salvar lo que nos queda de Somalia".

EHAHRDP publicó recientemente un informe sobre la violación de los derechos humanos en el país del Cuerno de África en el que se constata que el respeto por la vida de los ciudadanos en Somalia no es preocupación ni del gobierno que se apoya en el ejército somalí, ni de los grupos integristas islámicos que van, poco a poco, recuperando el terreno perdido. Se calcula que nueve de cada diez ciudadanos ha sido obligado a dejar sus casas en los dos últimos años. Un millón de personas ha sido desplazado por el conflicto bélico.

Amnistía Internacional, condenó ayer duramente la ejecución de Asha, cuya muerte "es otro caso de abuso de derechos cometidos por combatientes en el conflicto de Somalia, otro que demuestra la importancia de investigar y documentar dichos abusos a través de una Comisión Internacional de Investigación".

Ibrahim Dhuhulow tiene a sus hijas enfermas por el dolor. Su suegro, su cuñado y dos de sus hermanos fueron asesinados por clanes rivales. A él le hirieron y, herido, huyó de Somalia. Ahora, sólo recuerda una y otra vez las últimas palabras de Asha a punto de ser asesinada.




Una práctica que no menciona el Corán

No es, curiosamente, en el Corán donde se incluye a la lapidación como castigo. No hay ni una sola palabra sobre ello. Sí se recoge en la Biblia, en el Deuteronomio, heredada de la tradición judía y reservada, entre otra, a las adúlteras. "Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra", son palabras atribuidas a Jesús de Nazaret, ante el caso de una mujer adúltera a la que se quiere lapidar. Y es que los que tiraban la primera piedra eran los acusadores. Si se descubría -tarde- que el condenado era inocente, podían entonces culpar a los acusadores no sólo de perjurio, sino también de asesinato.

Una práctica, la lapidación, rechazada por muchos musulmanes que recuerdan que se instituyó pocas décadas después de la muerte del profeta Mahoma, por el segundo califa del Islam, cuando la propagación del Hadith (tradición oral que narraba las gestas del profeta) fue sancionada por el Estado.

"Se benefician de ello los líderes políticos que bajo las leyes del Hadith tienen carta blanca para operar fuera de las reglas y leyes del Corán", explica Layth Al-Shaiban, portavoz de Musulmanes Progresistas, una organización con sedes en Estados Unidos, Oriente Medio y el Reino Unido. Para Al-Shaiban, seguir las leyes no escritas en el Corán "oprime a todos los seres humanos, no sólo a las mujeres" y considera que "aquellos Estados que se adhieran al Hadith, que en muchos casos contradicen al Corán, acabarán suscribiendo y cometiendo crímenes bárbaros en nombre de una ley falsa".

En África no son muchos los países en los que se practica. En Somalia, hasta el caso de Asha era inexistente. Sudán la incluye en su legislación, así como los estados del norte de Nigeria, donde la práctica de la Sharia entra en conflicto con el sistema legal del país federal. El Islam practicado en el norte de Nigeria viene patrocinado desde Arabia Saudí.

Ahí se han producido algunas de las condenas más famosas, como la de Safiya Hussaini, condenada a morir lapidada por adulterio en 2001. Pero Nigeria, a pesar de la fuerza del islamismo en el norte, fue sensible a las presiones internacionales y a las del Gobierno central, que lucha por ganar una imagen de control y respetabilidad. Al final, ni Safiya ni Amina Lawal, otra famosa víctima de la estricta aplicación de la Sharia, fueron lapidadas.

Irak practicaba esta forma de castigo, al igual que Irán. Este último suspendió los apedreamientos a muerte el pasado mes de agosto, después de que en 2002 decidiera aplicar una moratoria. Fue en Irán donde se recomendó que la piedra utilizada en las lapidaciones "no fuera demasiado grande como para matar inmediatamente, ni demasiado pequeña como para no considerarse piedra". Pakistán la sigue incluyendo en su código penal, aunque no se han documentado casos recientes. Los Emiratos Árabes y Arabia Saudí la siguen contemplando en su jurisprudencia.