Nuestra escuela de chino ofrece clases de cocina los fines de semana, y allá que Rubén y yo decidimos apuntarnos y probar. Preparamos un plato MUY picante, típico de la provincia de Sichuan (famosa por sus picantes y sus osos panda), que llevaba guindillas, ajo, jengibre y dos tipos de pimienta, con los que se rehogaba un muslo de pollo picado en daditos. Muy rico, pero, repito, MUY picante. La experiencia fue interesante y sobre todo muy pintoresca, como podéis ver si os fijáis en la foto: nunca había cocinado en una biblioteca!!!
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sábado, 17 de julio de 2010
Clase de cocina a la pequinesa
Nuestra escuela de chino ofrece clases de cocina los fines de semana, y allá que Rubén y yo decidimos apuntarnos y probar. Preparamos un plato MUY picante, típico de la provincia de Sichuan (famosa por sus picantes y sus osos panda), que llevaba guindillas, ajo, jengibre y dos tipos de pimienta, con los que se rehogaba un muslo de pollo picado en daditos. Muy rico, pero, repito, MUY picante. La experiencia fue interesante y sobre todo muy pintoresca, como podéis ver si os fijáis en la foto: nunca había cocinado en una biblioteca!!!
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jueves, 15 de abril de 2010
No ha sido en Beijing
Un breve apunte para quienes estáis preocupados por nosotros: el terremoto no ha sido en nuestra zona. Ha sido al oeste, en la provincia de Qinghai, cerca del Tíbet y también de Sichuan, donde tuvo lugar aquel terremoto tremendo de 2008. De manera que nosotros estamos perfectamente y nos hemos enterado de lo ocurrido por las noticias, exactamente igual que vosotros. Así y todo, el hecho de que haya ocurrido en el mismo país donde nos han acogido nos hace sentir más cercano el dolor, por lo que nos parece un buen momento para recordaros que por favor estéis alerta sobre las iniciativas humanitarias que se puedan ir organizando en los próximos días y si es posible toméis parte en alguna de ellas.
Muchas gracias y un abrazo.
AyR
Muchas gracias y un abrazo.
AyR
sábado, 20 de marzo de 2010
Tormenta de arena sobre Beijing
Esta mañana, Beijing era completamente amarillo. ¿Sabéis eso de que si Mahoma no va a la montaña, la montaña irá a Mahoma...? Pues aquí es igual, pero con el desierto. A veces, las tormentas de arena del desierto del Gobi llegan hasta aquí y lo llenan todo de una tierra fina y ocre que vuela por el aire y lo tiñe todo de una luz amarilla de lo más irreal. Anoche al volver del ensayo del coro empecé a comentarle a Ru que hacía una tarde muy rara y una noche aún más rara, muy amarilla, como de tabaco, pero él por supuesto no me hizo ni caso y me dijo que era el color normal del aire contaminado; y qué va, esta mañana un compañero suyo del trabajo nos dejó un mensaje avisándonos de que no saliéramos de casa porque había tormenta de arena y era peligroso.
No hace falta deciros cuánto he tardado en salir corriendo a la calle.
Enfundada en mi abrigo más largo, con el pelo empaquetado en un gorro, mascarilla y un pañuelo por el cuello y la boca, al más puro estilo tuareg, he estado dando un pequeño paseo por la urbanización y la calle de al lado. Lo más sorprendente era el sonido, un sonido de viento que llegaba desde muy lejos, mucho más potente de lo que el viento estaba soplando en realidad; lo segundo, fue el olor (sí, confieso que me quité la mascarilla para averiguarlo), un olor dulzón a arena, a tierra y a mi parecer, también a animales, a ganado. Os dejo algunas fotitos para que echéis un vistazo.
Éstas son las formas tan caprichosas que formaba la arena sobre una losa del suelo.

Ésta es la fuente que se ve desde nuestra ventana. Fijaos en el color de la luz, no está trucado. El suelo se ve amarillo por la capa de arena que lo cubre el aire, porque es tan liviana que flota.

Como veis, no os he mentido: hoy Beijing era amarillo.
Besos desde el desierto del Gobi, que hoy ha venido a visitarnos.
No hace falta deciros cuánto he tardado en salir corriendo a la calle.
Enfundada en mi abrigo más largo, con el pelo empaquetado en un gorro, mascarilla y un pañuelo por el cuello y la boca, al más puro estilo tuareg, he estado dando un pequeño paseo por la urbanización y la calle de al lado. Lo más sorprendente era el sonido, un sonido de viento que llegaba desde muy lejos, mucho más potente de lo que el viento estaba soplando en realidad; lo segundo, fue el olor (sí, confieso que me quité la mascarilla para averiguarlo), un olor dulzón a arena, a tierra y a mi parecer, también a animales, a ganado. Os dejo algunas fotitos para que echéis un vistazo.
Éstas son las formas tan caprichosas que formaba la arena sobre una losa del suelo.
Ésta es la fuente que se ve desde nuestra ventana. Fijaos en el color de la luz, no está trucado. El suelo se ve amarillo por la capa de arena que lo cubre el aire, porque es tan liviana que flota.
Como veis, no os he mentido: hoy Beijing era amarillo.
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miércoles, 17 de marzo de 2010
Entrando al mundillo musical de Beijing
Bueno, pues después de pasar mis pruebas de acceso ayer, desde esta mañana soy oficialmente miembro del Coro Internacional de Beijing, una puerta que espero me dé acceso a establecer nuevos contactos por aquí y poco a poco ir entrando en nuevos proyectos.
Mmmm, no añado nada más XD Ya os iré contando.
Saludos desde un Beijing soleado.
Mmmm, no añado nada más XD Ya os iré contando.
Saludos desde un Beijing soleado.
domingo, 14 de marzo de 2010
La nevada del año
Hoy nos ha caído una nevada estupenda. Una capita de ocho centímetros esta mañana, antes de que cayera la nevada seria de mediodía; ahora no sé bien cuánta nieve puede haber, pero hasta los árboles están blancos. A ver cómo se las apaña la primavera para llegar en siete días!!! Lo mismo nos despertamos el día 21 y está todo florido, surprise surprise. Quién sabe.
El cartel del Café Paradiso tenía hoy un aspecto curiosamente navideño, de casita de duende:

Y ahora, ¿dónde está Wally?

El campus nevado. Como veis, parece una postal: hou hou hou!
Buen domingo!!!
El cartel del Café Paradiso tenía hoy un aspecto curiosamente navideño, de casita de duende:
Y ahora, ¿dónde está Wally?
El campus nevado. Como veis, parece una postal: hou hou hou!
sábado, 13 de marzo de 2010
Beijing Daxue
Esta es una vista del lago Weiming (un nombre que según cómo lo mire uno puede parecer, o tonto, o maravilloso al más puro estilo Michael Ende: el Lago Sin Nombre), en el campus de Beijing Daxue, es decir, la Universidad de Beijing, donde trabaja Urben. Ese árbol melancólico y pelado dentro de poco será un exhuberante sauce llorón de lo más poético; pero por ahora, como veis, Beijing sigue siendo gris. En invierno, los estudiantes patinan sobre el lago, pero en estas fechas el hielo ya no está tan firme como para aguantar tanto peso, y hay que conformarse con mirar, que tampoco es tarea nada desagradable.

Y estas somos mi bici y yo (la que escribe, abrigada como un oso, y la bici, protegida aún del frío y la suciedad por el plástico de burbujitas de la tienda, que no vamos a quitar hasta que se caiga por sí mismo) frente al restaurante Nogyuan, una de las cantinas más chulas de la Universidad. Aquí las cantinas son locales enormes con docenas de ventanillas en las que elegir la comida (para que os hagáis una idea, como una sala de venta de billetes de RENFE), normalmente tres o cuatro platos diferentes en cada ventanilla: sopas de noodles, carnes variadas, verduras preparadas de las maneras más diversas, salteados de todos los ingredientes imaginables, pinchitos morunos, tortitas de harina de trigo, maíz o cereales más exóticos sin nombre occidental, guisados de legumbres inidentificables, rebozados desconocidos por el hombre occidental, y por supuesto arroz. Nada que ver con los menús de cinco o seis platos de los restaurantes universitarios españoles; aquí hay para todos los gustos, para todos los bolsillos, y para todos los relojes.

Saludos desde un Beijing donde hemos disfrutado del cielo azul por un par de días.
Y estas somos mi bici y yo (la que escribe, abrigada como un oso, y la bici, protegida aún del frío y la suciedad por el plástico de burbujitas de la tienda, que no vamos a quitar hasta que se caiga por sí mismo) frente al restaurante Nogyuan, una de las cantinas más chulas de la Universidad. Aquí las cantinas son locales enormes con docenas de ventanillas en las que elegir la comida (para que os hagáis una idea, como una sala de venta de billetes de RENFE), normalmente tres o cuatro platos diferentes en cada ventanilla: sopas de noodles, carnes variadas, verduras preparadas de las maneras más diversas, salteados de todos los ingredientes imaginables, pinchitos morunos, tortitas de harina de trigo, maíz o cereales más exóticos sin nombre occidental, guisados de legumbres inidentificables, rebozados desconocidos por el hombre occidental, y por supuesto arroz. Nada que ver con los menús de cinco o seis platos de los restaurantes universitarios españoles; aquí hay para todos los gustos, para todos los bolsillos, y para todos los relojes.
Saludos desde un Beijing donde hemos disfrutado del cielo azul por un par de días.
lunes, 8 de marzo de 2010
Café Paradiso
Este domingo, la celebración era doble: la compra de los últimos detalles que me dejan definitivamente instalada en la casa, y mi bicicleta nueva.
Anécdota sobre lo primero: los lavabos del Ikea. Típicos de aquí: agujero en el suelo. Encantador, qué pintoresco, muy saludable para las caderas, qué asco. Reacción típica occidental: ay, estos chinos, que no saben lo que es un báter, qué atrasados están. Respuesta contundente de los chinos: una célula fotoeléctrica activando la cisterna cuando te incorporas, para que no se quede el sitio sin lavar. Toma prepotencia europea.
Informe sobre lo segundo: mi primera bicicleta. Es roja, y es pequeñita, a escala conmigo; ya pondré fotos. Apenas sé cómo se lleva en línea recta, pero aquí es imprescindible, las distancias son largas. La gente aprende a montar en bici, creo, a la vez que aprende a andar, o eso parece; se mueven en bici con tanta naturalidad como a pie, y eso hace que destaque más mi falta de práctica. Los chinos se ríen de mí cuando hago una ese o cuando tengo que pasar andando para cruzar un paso estrecho; yo me río también. Me veo torpe, como una niña pequeña. Ya aprenderé a hacerlo mejor. Me gusta ir en bici, ganar tiempo, seguir manejando un vehículo ahora que no puedo conducir, no mancharme las botas de nieve y barro, sentir que puedo hacer algo que pensaba que no sería capaz de hacer.
Besos desde un Beijing que hoy es de color blanco.
miércoles, 3 de marzo de 2010
Una de fotos
Bueno, pues éste es el aspecto que tiene en fiestas el distrito de Houhai, uno de los más cool de Beijing. Es una zona muy western mood, llena de locales estilosos que tratan de adaptar el aire oriental a los gustos occidentales, y que hace las delicias de los europeos y americanos visitantes y/o residentes en Beijing.

Este es un hutong junto a la calle Wan Fu Jing, la más comercial de la ciudad. Los hutong son barrios tradicionales conformados por callejuelas de aspecto típico, muy orientados al comercio. Suelen ser bastante humildes, pero éste, por estar al lado de Wan Fu Jing, es completamente turístico y por lo tanto bastante más lujoso. No por ello tiene menos encanto. En la foto no se aprecia, pero estaba nevando (fijaos en los farolillos, tienen nieve encima).

Y ésta soy yo con mi linterna junto al lago Qian Hai. Ahí ya había más nieve, como veis, y hacía un frío que pelaba, pero aguantamos como campeones.

Para saber más:
Sobre los hutongs
--> http://spanish.china.org.cn/spanish/hutong/index.htm
Sobre la Noche de las Linternas
--> http://spanish.china.org.cn/spanish/96361.htm
Este es un hutong junto a la calle Wan Fu Jing, la más comercial de la ciudad. Los hutong son barrios tradicionales conformados por callejuelas de aspecto típico, muy orientados al comercio. Suelen ser bastante humildes, pero éste, por estar al lado de Wan Fu Jing, es completamente turístico y por lo tanto bastante más lujoso. No por ello tiene menos encanto. En la foto no se aprecia, pero estaba nevando (fijaos en los farolillos, tienen nieve encima).
Y ésta soy yo con mi linterna junto al lago Qian Hai. Ahí ya había más nieve, como veis, y hacía un frío que pelaba, pero aguantamos como campeones.
Para saber más:
Sobre los hutongs
--> http://spanish.china.org.cn/spanish/hutong/index.htm
Sobre la Noche de las Linternas
--> http://spanish.china.org.cn/spanish/96361.htm
domingo, 28 de febrero de 2010
La Noche de las Linternas
Beijing, por la noche, es de colores, en contraste con su día a día, que es completamente gris. Tal vez para compensar esa melancolía de Guernica, por la noche los pekineses visten sus edificios con luces de colores, convirtiendo la ciudad en un parque de atracciones.
Hoy, Fiesta de las Linternas, la noche de Beijing tiene más colores que las demás. Desde la hora de comer, la pólvora resuena por toda la ciudad como una gran mascletá constante, y por la noche los fuegos artificiales se adueñan del cielo. La gente pasea con lamparillas y enciende petardos en un intento de ahuyentar a los malos espíritus durante todo este nuevo año. Por 5 euros puedes comprar tu propio pequeño castillo de fuegos artificiales, que tú mismo puedes encender: unos 30 segundos de luz, color y ruido subiendo hasta 20 metros de altura. Mires hacia donde mires, el olor a pólvora, el estruendo y el resplandor son un disfraz constante que viste a Beijing con los colores de la buena fortuna.
Quienes me conocéis bien sabréis que no he tirado petardos, aunque sí he estado entre gente que lo ha hecho, para compartir su buena suerte. Pero por supuesto, he paseado junto al lago Houhai con mi lamparilla y he cenado tang yuan (también llamado yuan xiao), un postre típico de estas fechas consistente en unas pequeñas bolitas blancas de arroz glutinoso rellenas de pasta de soja dulce y cocidas en almíbar, que imitan la forma y el color de la luna llena, protagonista de esta fiesta en la que se celebra precisamente el primer plenilunio del año nuevo.
Ya subiré fotos, que las hay.
¡Saludos y abrazos!
Hoy, Fiesta de las Linternas, la noche de Beijing tiene más colores que las demás. Desde la hora de comer, la pólvora resuena por toda la ciudad como una gran mascletá constante, y por la noche los fuegos artificiales se adueñan del cielo. La gente pasea con lamparillas y enciende petardos en un intento de ahuyentar a los malos espíritus durante todo este nuevo año. Por 5 euros puedes comprar tu propio pequeño castillo de fuegos artificiales, que tú mismo puedes encender: unos 30 segundos de luz, color y ruido subiendo hasta 20 metros de altura. Mires hacia donde mires, el olor a pólvora, el estruendo y el resplandor son un disfraz constante que viste a Beijing con los colores de la buena fortuna.
Quienes me conocéis bien sabréis que no he tirado petardos, aunque sí he estado entre gente que lo ha hecho, para compartir su buena suerte. Pero por supuesto, he paseado junto al lago Houhai con mi lamparilla y he cenado tang yuan (también llamado yuan xiao), un postre típico de estas fechas consistente en unas pequeñas bolitas blancas de arroz glutinoso rellenas de pasta de soja dulce y cocidas en almíbar, que imitan la forma y el color de la luna llena, protagonista de esta fiesta en la que se celebra precisamente el primer plenilunio del año nuevo.
Ya subiré fotos, que las hay.
¡Saludos y abrazos!
sábado, 27 de febrero de 2010
Desde China con amor.
Como ya dije outblog, Beijing es de color gris. Es la primera impresión que tengo: una neblina espesa entre la que se asoma un sol anaranjado.
Minetras todavía no han dejado de sonar los petardos del Año Nuevo, el Domingo empieza la Fiesta de la Linterna, donde la tradición es encender lámparas rojas y volar cometas bajo la primera luna llena del año (claro que no veremos la luna si no se despeja un poco el ambiente); espero poder hacer ambas cosas. Cuenta la leyenda que hace muchos, muchos años, un hombre cazó un ave sagrada de un dios celestial; éste, enfurecido, decidió quemar todas las casas de la tierra con la primera luna llena del nuevo año. La hija del dios, que sentía simpatía hacia los seres humanos, les enseñó a fabricar faroles rojos y a encender fuegos artificiales para engañar al dios y hacerle creer que las casas ya estaban ardiendo.
Ayer estuvimos en el Jialefu (léase "chia lefú") y en el Yijia (léase "ichiá"). A ver quién adivina antes de qué tiendas se trata, es fácil (mensaje en el blog o email!). Ambos nombres son una buena adaptación al chino de sus nombres occidentales, ya que fonéticamente se parecen mucho a los originales y significan, el primero "casa de la alegría y la abundancia", y el segundo "casa de lo conveniente".
Saludos desde un Beijing donde empieza a nevar.
Minetras todavía no han dejado de sonar los petardos del Año Nuevo, el Domingo empieza la Fiesta de la Linterna, donde la tradición es encender lámparas rojas y volar cometas bajo la primera luna llena del año (claro que no veremos la luna si no se despeja un poco el ambiente); espero poder hacer ambas cosas. Cuenta la leyenda que hace muchos, muchos años, un hombre cazó un ave sagrada de un dios celestial; éste, enfurecido, decidió quemar todas las casas de la tierra con la primera luna llena del nuevo año. La hija del dios, que sentía simpatía hacia los seres humanos, les enseñó a fabricar faroles rojos y a encender fuegos artificiales para engañar al dios y hacerle creer que las casas ya estaban ardiendo.
Ayer estuvimos en el Jialefu (léase "chia lefú") y en el Yijia (léase "ichiá"). A ver quién adivina antes de qué tiendas se trata, es fácil (mensaje en el blog o email!). Ambos nombres son una buena adaptación al chino de sus nombres occidentales, ya que fonéticamente se parecen mucho a los originales y significan, el primero "casa de la alegría y la abundancia", y el segundo "casa de lo conveniente".
Saludos desde un Beijing donde empieza a nevar.
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