Pues aquí estoy, definitivamente haciendo vida de soltera cuando en cambio estoy casi casada. ¡Qué cosas!
Hoy ha sido un día bueno, a pesar de los pesares. Por fin he cogido mi cochecito yo sola, cosa que sólo fui capaz de hacer una vez hace meses y que casi me costó un infarto; le había tomado mucho miedo al volante vaya usted a saber porqué, pero hoy no me ha quedado más remedio que volver sola del aeropuerto al trabajo, por un camino que no conocía, y la verdad es que lo he hecho en nada, y completamente tranquila, lo cual ha sido una sorpresa absoluta para mí. Luego he tenido una suerte increíble para aparcar en la zona de mi trabajo, he conseguido encontrar un sitio (algo muy cotizado ahora que están cerrando los parkings públicos de la zona, para deleite de los curritos que tenemos que hacer encaje de bolillos para aparcar en La Moraleja mientras los ricachones dejan sus flamantes bólidos a salvo en sus garajes) y aparcar en línea, y con un camión al lado mirando, y no me he derrumbado bajo la presión, jeje.
Luego la chica que está entrando nueva al curro parece bastante espabilada, así que pronto podré hacer caso del médico y tomarme el descanso que llevo años necesitando. Será bueno volver a ser humana.
A la vuelta, con la paciencia más increíble (que no creía tener) en el atasco, el padre de todos los atascos, que me ha tocado enganchar hoy. Me he topado con los conductores más gentiles del mundo, que han sido respetuosos con mi flamante L y me han dejado cambiarme de carriles cuando les he puesto ojitos de becerrín. Y de remate, cuando estaba preparada para dar mil vueltas aparcando, justo al pasar por la puerta de casa se iba un todoterreno que me ha dejado en bandeja un gran sitio en la misma portería. ¡Menuda suerte!
Y finalmente he estado a punto de rebanarme un pulgar cortando un trozo de queso, pero mágicamente el cuchillo se ha dado la vuelta y no me ha pasado absolutamente nada. ¡Eso también es mucha suerte!
¿Será que cambian los hados por fin? A lo mejor se acabaron los siete años desde que rompí aquel espejo... O que irme alejando de las energías negativas me va limpiando el aura...
...pero echo de menos al Pintxito, ni siquiera me consuela estar enfundada en su camiseta de andar por casa!!!!!!
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miércoles, 14 de octubre de 2009
miércoles, 25 de marzo de 2009
En el coocheeee de paaapáaaaa..
...ya no iremos a paseeeaaar...
¡¡¡Porque ya puedo conducir legalmente el míoooooooooooooooooooooo!!!
Dentro de nada, fotito de mi Ibizilla y yo al volante!!!!!! Wiiiii!!!
La verdad es que no puedo más que agradecer los suspensos anteriores. La mañana del examen estaba desesperada, pensando que no iba a conseguir aprobar jamás, que no servía para conducir, y al final en un arrebato de raciocinio decidí sentarme a pensar porqué diablos estaba suspendiendo tantas veces un examen para el que estoy preparada desde Diciembre. Y la respuesta fue una lección de humildad y vida que verdaderamente me hacía mucha falta aprender y que nunca hubiera aprendido de no haberme visto obligada a afrontar el fracaso y el esfuerzo estéril. Es bueno saber que cada cual se mueve por la vida haciéndolo lo mejor que puede, y que de nada sirve exigirles más; juzgar demasiado, esperar demasiado, no es bueno. De cada cual hay que tomar lo que cad auno puede dar, y si se quedan cortos frente a nuestras expectativas... pues tendremos que tener paciencia, sonreir y animarles a crecer. Porque al fin y al cabo, esperar más de alguien significa tener esperanza de que esa persona puede ser todavía mejor de lo que es; y nunca deberíamos llegar a verlo a la inversa.
El cómo llegué a semejante conclusión, me lo guardo. Pero quede la moraleja.
Nota a pie: Mi fecha de carnet de conducir va a ser precisamente el cumpleaños de mi hermana. Para que no lo olvide nunca. En fin, espero que de alguna manera eso signifique que su esencia viaja conmigo. :-(
¡¡¡Porque ya puedo conducir legalmente el míoooooooooooooooooooooo!!!
Dentro de nada, fotito de mi Ibizilla y yo al volante!!!!!! Wiiiii!!!
La verdad es que no puedo más que agradecer los suspensos anteriores. La mañana del examen estaba desesperada, pensando que no iba a conseguir aprobar jamás, que no servía para conducir, y al final en un arrebato de raciocinio decidí sentarme a pensar porqué diablos estaba suspendiendo tantas veces un examen para el que estoy preparada desde Diciembre. Y la respuesta fue una lección de humildad y vida que verdaderamente me hacía mucha falta aprender y que nunca hubiera aprendido de no haberme visto obligada a afrontar el fracaso y el esfuerzo estéril. Es bueno saber que cada cual se mueve por la vida haciéndolo lo mejor que puede, y que de nada sirve exigirles más; juzgar demasiado, esperar demasiado, no es bueno. De cada cual hay que tomar lo que cad auno puede dar, y si se quedan cortos frente a nuestras expectativas... pues tendremos que tener paciencia, sonreir y animarles a crecer. Porque al fin y al cabo, esperar más de alguien significa tener esperanza de que esa persona puede ser todavía mejor de lo que es; y nunca deberíamos llegar a verlo a la inversa.
El cómo llegué a semejante conclusión, me lo guardo. Pero quede la moraleja.
Nota a pie: Mi fecha de carnet de conducir va a ser precisamente el cumpleaños de mi hermana. Para que no lo olvide nunca. En fin, espero que de alguna manera eso signifique que su esencia viaja conmigo. :-(
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martes, 24 de febrero de 2009
viernes, 31 de octubre de 2008
Cambios al volante.
Bueno, un cambio de profe a veces viene estupendamente. Mi anterior profe de la autoescuela sabía mucho, tenía mucha experiencia y era muy cerebral a la hora de distribuir la materia; pero tanta vehemencia y tanto "mira que te cuesta, te cuesta más que al resto de la gente, ¿eh?", a mí me ponía muy nerviosa y me llegaba a bloquear, además de que mi autoestima iba desinflándose hasta límites preocupantes. Siempre que algo no se me da bien intento tomármelo a risa, reírme de mí misma, de mi propia torpeza, pero la verdad es que ya me empezaba a costar, porque por muy deportiva que se pueda ser frente a la propia dificultad, es necesario también el refuerzo positivo cuando las cosas salen bien, y yo tenía la sensación de que nunca salían bien y de que nunca progresaba nada. En resumidas cuentas, me estaba desanimando mucho. En cambio ahora, escuchar de vez en cuando un "muy bien", un "no te preocupes que es normal", un "a todo el mundo le cuesta" o simplemente un "bueno, no tengas prisa, te saldrá bien más adelante" me ha hecho recuperar el entusiasmo por conducir que había tenido al principio y que ya estaba perdiendo. Además, siento más libertad frente a la persona que tengo al lado, que me dice "oye, acelera" en vez de acelerarme él, "cuidado que te vas un poquito a la derecha" en vez de quitarme el volante, etc. Hoy me ha soltado un "has mejorado mucho de ayer a hoy" que me ha alegrado todo el fin de semana. ^^
¡Quiero mi carnet y mi cochecito, ya!
¡Quiero mi carnet y mi cochecito, ya!
sábado, 4 de octubre de 2008
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