
Después del duro trabajo, la tensión y sobre todo la emoción, podemos decir que Serpens Cauda ya es oficialmente un dúo de conciertos. Debutamos por fin.
Es impresionante pensar en ello, porque los primeros ensayos están aún muy cercanos. Recuerdo claramente el taco de partituras frente a la infusión de especias, las palmeras de chocolate y los cojines en el suelo en el salón de mi casa, la primera selección de temas, las pruebas y más pruebas de sonoridades, las mil preguntas y los mil millones de posibilidades, y en suma el hecho de empezar a ensayar para pasar el rato frente al hecho de acabar organizando un concierto de arriba a abajo, desde la selección del repertorio hasta las fotocopias de los programas, pasando por el diseño de escenario, el encargo de un logo y una ilustración de portada, y el envío de las invitaciones. Sin contar, evidentemente, las horas en ensayo y estudio individual que hay detrás de un acto de este tipo.
Del punto de salida al punto de haber ya debutado y contar con un repertorio montado hay una enorme distancia, y a la vez un parpadeo. Ha sido estupendo, y todavía lo será más.
Gracias a quienes las merecen por esta vivencia y por las que vendrán.

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